Lukas, más allá de lo aparente

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NACE UN LIBRO – CAPITULO I

Una gota de agua cayó sobre mi hocico haciendo que la humedad de mi nariz se acrecentara. Miré para ver de dónde venía, era de la hoja de un eucalipto, rozaba mi cabeza. Había llovido la noche anterior y el olor de la tierra, el musgo abriéndose a la vida, el trino de los pájaros rompiendo el silencio me tenían absorto. Los pinos de la quebrada estaban tan silentes y quietos, como si estuvieran en profunda meditación. A lo lejos se escuchaba el agua del arroyo, era apenas un hilo escuálido, la brisa traía un montón de canciones de la tierra, una araña caminaba de prisa, y lo que más llamó mi atención era como una flor se abría exuberante llenándolo todo de colores rosas y cremas, estaba como flotando sobre una tierra dura, arcillosa y generalmente seca, como es la tierra de laguna verde, y sin embargo, ahí estaba ella, viva, tan viva. Lo sentía todo, y ese todo me sentía a mí. Fue en ese singular momento cuando tuve la idea, debía decirles, debía contarles lo que estaba observando, sintiendo, ese todo que tocaba cada pelo de mi cuerpo, cada átomo de este cuerpo perruno. Como lo veía un perro, pero no uno normal, porque la verdad, es que no lo soy.
Al cabo de unas horas, cuando el sol ya estaba en lo alto del día generando ese calor que hace que todo exista, incluso yo y mi madre y la hormiga y la flor, me acerqué a ella, a mi mamá humana. Estaba en cuatro patas con el pelo hecho un desastre y la nariz con algo de barro. Me miró y me lanzó un beso, enseguida siguió escarbando la tierra con su pequeña pala mientras la planta que estaba a su lado bostezaba aburrida, deseaba que de una vez se decidiera a plantarla para poder unir su energía a la de la tierra y así seguir viviendo. Ese era el momento adecuado.
—Mamá —le dije con un tono suave.

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Entre el cielo y la tierra…

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Entre el cielo y la Tierra,

Voy perdiendo contacto con la aparente realidad, disgregándome ante el mundo mientras mi alma se retuerce en el espiral sagrado que me engulle haciéndome desaparecer en este todo.

Canto XXX

Ésta alma vieja, preñada de yagas.
Sangra su nostalgia, vierte en la mano la caricia.
Reclama.
Me lincha las sienes,
quiebra el aliento en merecida batalla,
no entiende la infeliz que son tan pocos los que habitan al filo del alba.

Entre el cielo y la Tierra,

Yacen mis dedos dormidos,
quietos como lagunas en reposo.
(Aguardan…)
Se vierten en las ramas que teje mi pelo
mientras la música orquesta sinfonías con el silencio.

El Libro

NOVELA FANTÁSTICA – EL LIBRO

(Ocultista)

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Las personas están ligadas más allá del tiempo.

“Hay tanto más de lo que vemos…y vemos tan poco.”

 

COMENTARIOS A LA NOVELA “EL LIBRO” DE PATRICIA GÓMEZ
POR CHILEMEXICO (Clara del Carmen Guillen)

“El alma pavimentada de recuerdos
como estrellas talladas por el viento.”
Vicente Huidobro

Cuando abres una buena novela muchos caminos se ofrecen: son los caminos de la historia, tejida por un escritor o escritora que si domina su oficio, atrapa al lector y lo conduce por un relato capaz de involucrarlo de tal manera que lo hace seguir atentamente los movimientos de retrocesos, saltos hacia adelante y formas variadas de manifestarse de los distintos actantes, y acciones que hacen de la sucesión de acontecimientos algo original.
Este es el caso de El libro, primera novela de Patricia Gómez, poeta y narradora chilena que hoy, por primera vez, ofrece al público este ejemplar distribuido en treinta capítulos a través de los cuales se aprecia su calidad narrativa, su fluidez para conducir a los diversos personajes en una diégesis bien planeada, donde cada momento tiene vida propia, propósito exacto y visión integradora.
A lo largo de sus 314 páginas Patricia nos conduce hábilmente a mundos donde confluyen seres situados en uno u otro tiempo, y donde la magia y el esoterismo se hacen presentes a través de símbolos como la estrella de cinco puntas, utilizada en diversas escuelas iniciáticas, conservadoras de los grandes misterios, como las de los rosacruces y masones, y que representa la unión de Dios, del cielo con la tierra, en sabiduría.
Ella hace uso excelente de estas manifestaciones simbólicas de unión entre el tiempo y el espacio, las manipula y da forma a una obra que mueve los diferentes índices que definen sentimientos, atmósferas donde lo psicológico camina de la mano con lo descriptivo, que se hace vivencial, genuino, erótico. Cito: “Una vez sentada en la cama se desabotonó la blusa hasta llegar altura de sus pechos, en uno de ellos estaba dibujada una marca de nacimiento… tenía la forma de una estrella de cinco puntas. Las lágrimas brotaron sin que ella pudiera evitarlo, con fuerza sentía una emoción honda que le impedía respirar con libertad, un sentimiento extraño e íntimo, tan inexplicable ¿Cómo podían tener la misma marca…?

La descripción que la escritora hace a lo largo de la obra permite al lector adentrarse fielmente a lo que ella pretende, a través de un perfecto manejo de imágenes como la siguiente: “Las dos bestias negras y brillantes resoplaban el vapor a través de sus amplias fosas nasales. Helena miraba a través de la pequeña ventana mientras se afirmaba para no perder el equilibrio a raíz del fuerte movimiento, le había dicho al cochero que se fuera lo más rápido que pudiera. Los adoquines de piedra pronto se transformaron en un camino polvoriento y sin final.
Y la poesía presente en varios momentos del relato, como en el siguiente fragmento: “…el olor de la ciudad le abofeteo la cara. Los colores eran más intensos, el silencio más profundo, tanto que se tragaba a sí mismo”.

Henna, Helena, Melesías, Hernán, los personajes principales, que como una secuencia infinita de espejos caminan a lo largo del relato, viajando por tiempos y espacios fácilmente identificados a través de la magia que da la palabra, el texto literario son una misma esencia, un manejo de historias hábilmente tejidas por la autora que abre las posibilidades de adentrarnos a ellas desde el inicio :
“ Hernán la miró y vio a todas las mujeres que había en ella, todos los años y las vidas que esa, su mujer, llevaba encima, el sufrimiento y la dicha. Cada vez los recuerdos eran más claros para él, pero a ella aún le faltaba tanto por recordar, por despertar. Él la ayudaría.”
“A ti, que soy yo misma y no otra”
“Ahora lo sé todo, he comprendido por fin, ya no hay misterios que develar,  no hay marcha atrás, no hay futuro ni pasado, no hay camino de retorno, y sin embargo, estoy amarrada a este cuerpo, como lo estás tú y los otros. Aún así, nos queda tanto camino por desandar. Estamos unidas, todas, somos una”

Podríamos escribir y escribir sobre el contenido de esta novela que define a Patricia como una excelente narradora, pues su obra es una invitación para quien quiera introducirse a otros mundos cargados de imaginación, de tiempos pasados y presentes , de sensaciones intensas, pasiones; de mucho movimiento, dolor y aventura; pero es la oportunidad de invitarlos a leer El libro, de conocer en él, la profundidad de su autora que como sus personajes, es viajera constante, enlace entre dos países unidos siempre por sus escritores, que han marcado los caminos de México y Chile con huellas indelebles.

CLARA DEL CARMEN GUILLEN

Tuxtla Gutiérrez Chiapas, México

.

 

A Veces…, Patricia Gómez S.

A veces,

El tiempo corre tan de prisa que tapa mis ojos torpes, agarra con sus dedos los aromas que me gustan, como el de la tierra húmeda, el café fresco y el de esas noches obscuras con estrellas refulgentes.

Y  resurjo

y muero,

una y otra vez. Todo eso…,

en un aletargado silencio.

(Un silencio tan profundo como el destello de la muerte)

 

***

A veces,

Mi cuerpo es sorprendente.

La sangre estalla cuál volcán de mi vientre y fluye la vida y me torno fértil, emancipada y violenta, arremeto en el día y el día en mí.

Mis caderas son comarcas de lobos que se escapan de la jauría asfáltica en busca de apareo, y mis ojos, ellos siguen insondables y vastos, inmensos tanto como mi alma.

Nadie los toca